Una Experiencia en La Argentina
por Elba L. Meier

Artículo para la Revista “Roda de Luz”, julio 2004.



1. DE LA MANO DE...

. Una mano toma a otra, y la compañera a otra, y a otra... y se forma la línea que construirá un círculo, una espiral, un laberinto... formas sagradas que el hombre desde su aparición como tal en la tierra ha ido trazando alrededor del fuego.
La música y el movimiento llenan el espacio, y comienza la danza.

.. De la mano de quienes supieron trasvasar generosamente el legado de las danzas circulares del mundo, continuamos hoy en ronda, tomados de otras manos...
En nuestro país, Argentina, esas manos fueron, en el origen, las de Felisa Chalkoff y Orlando Zaslavsky –quienes las recibieron del músico argentino Jorge Milchberg en 1986-. Más adelante, se sumaron Silvia Balado, Charles Petersen, Pablo Scornik, ...dando lugar a un incesante “efecto dominó”...

... Las danzas circulares sagradas son para compartir...

Y el círculo se agranda, de las células “madres” se desprenden nuevas células, y van floreciendo nuevos círculos en todo el país.

En el Noroeste –provincias de Salta y Jujuy- Pablo Scornik las introduce en medio de gente vinculada a la danza folklórica en 1995. Su experiencia en danzas israelíes constituye parte de su legado, y luego a través de sus viajes y participación en talleres va enriqueciendo el repertorio. A su iniciativa se organizan Tinkus (encuentros) primero anuales, luego dos veces por año... y desde hace tres años los Festivales de Verano, en la provincia de Córdoba.

En el Sur, la Patagonia argentina, donde yo residí por veintisiete años, nos llegan de la mano de Evelyn Grunthal y Silvia Balado, quienes a su vez nos acercan a Charles Petersen y Felisa. Más tarde vendrían Javier Sosa, y Laura Shannon.


2. APRENDIMOS LAS DANZAS...

Me formé en Bariloche, en el núcleo de un grupo, Aletheia, que durante siete años profundizó, practicó y brindó las danzas circulares difundiéndolas en esa ciudad y zonas aledañas. Como experiencia de trabajo grupal fue de muchísimo valor.

Un ejercicio de trabajo en equipo que creo no tenía paralelo, pero que luego conocí entre la gente de Salta, y ahora la de La Plata. Una forma no personalista de trabajar las danzas y de transmitirlas.
Al radicarme nuevamente en Buenos Aires, hace dos años, pude abrir un espacio en mi barrio en el que estamos difundiendo con apertura creciente esta actividad que me llena de satisfacciones y a la cual le dedico toda mi energía.

3. Y LA RONDA SIGUE GIRANDO...

Como no podemos parar... participamos cuanto el tiempo nos permite en otros espacios, con otros focalizadores, tratamos de nutrirnos en talleres –locales, como los que ofrece Julia Martin- o aprovechando las visitas de otros que vienen a brindarnos su experiencia...

En lo que mi conocimiento de la “historia” de las danzas en la Argentina me permite analizar, al primer impulso dado por Felisa Chalkoff en los años ’80, con la apertura del espacio al aire libre en el parque del Planetario –que ya lleva 18 años consecutivos sin interrupción- se sumó un segundo bloque de nutrientes a través de los talleres de Laura Shannon –1998, 2000, 2002-, luego se fueron agregando los aportes de Gabrielle Wosien, Friedel Kloke, Gabriela Berdes, y la transmisión permanente de Julia Martin en Buenos Aires, y de Pablo Scornik luego de sus viajes, en su principal zona de influencia, el noroeste argentino.
En Buenos Aires hay muchos grupos haciendo danzas circulares.

También se realiza un “encuentro de encuentros” en la primavera, al aire libre, para unir los distintos grupos, organizado por Julia Martin.

En ocasión de la venida de Lúcia Cordeiro se sumaron a esta experiencia más de ocho focalizadores, lo que demuestra que el círculo sigue siendo UNO (o al menos ésa es la intención).

El caudal de danzas conocidas principalmente por quienes practicamos las danzas del mundo fueron por mucho tiempo principalmente europeas y del oeste asiático: israelíes, armenias, turcas, griegas, gitanas, celtas, etc.

El énfasis puesto por Lúcia Cordeiro y por Cristina Bonetti en el festival de verano 2004 fue instarnos a profundizar nuestras raíces latinoamericanas.

En ese sentido, en nuestro país se están adaptando al círculo danzas folklóricas de la zona pampeana, y danzas andinas –creaciones del grupo de Salta principalmente-, y los amigos uruguayos están rescatando sus raíces también con candombes y otros ritmos, y conocemos algunas danzas de Colombia, de Bolivia...

Reuniéndonos con las personas que hacen danzas circulares en La Plata (ciudad cercana a Bs. As.), pudimos organizar la venida de Lúcia Cordeiro, tocando con su profesionalismo y alegría a ochenta personas que disfrutaron con la danza brasileña adaptada a la ronda, género poco conocido entre los grupos que hacen habitualmente danzas circulares.

El repertorio brindado por Lúcia en su venida a Bs. As. y La Plata en junio nos permitió afianzar lo conocido en el verano en el Festival, aproximando a mayor número de interesados la riqueza coreográfica de la música brasileña, en sus raíces indígenas y populares , además de hacernos disfrutar con su alegría y entusiasmo, y compartir su riquísima calidez personal.


Elba L. Meier

Buenos Aires, julio 2004

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